realidad

Salí de la estación casi sin darme cuenta. No sabia bien que pasaba a mi alrededor. Solo escuche el ruido de un coche al frenar para evitar arrollarme. No debió hacerlo. O al menos eso pensé en ese momento.

Atravesar la calle fue fácil. Solo fue cuestión de caminar como si nada. Total, el efecto estaba desapareciendo y ahora la desesperación que sigue al levantón hace que todo te importe un carajo.

Al otro lado de la calle había mucha gente esperando el autobús. El mismo autobús que en teoría debería llevarme a mi casa. Pero mi mente estaba en blanco. Solo pensaba en otra mas. Y otra. Pero eso ya no era posible. Ella ya no estaba cerca.

“¡¡¡AGUAS!!!”

De momento no supe a quien le gritaron. Luego me di cuenta de que era a mi. Estaba completamente fuera la realidad. Como si realmente me hubieran dado algo muy, muy fuerte. Un autobús casi me pasa por encima y yo ni cuenta me di. Estaba demasiado enojado, triste. Deprimido. ¿Por que me tenia que haber pasado esto a mi?

Se escucho un trueno. Parecía que había partido en dos al mundo.

“¡¡¡QUE MALA PUNTERÍA!!!”, le grite al Mero Mero, alla arriba. En ese momento quería que me partiera un rayo. Pero no tengo tan buena suerte.

La lluvia me empapo completamente, y entonces me di cuenta de que no solo era agua lo que corría sobre mis mejillas. En contra de todos mis principios, estaba llorando. No cual Magdalena, pero llorando al fin.

“¡¡¡AQUÍ ESTOY, APUNTA BIEN!!!”, grite.

Sin darme cuenta, me senté en la banqueta. Estaba ahí, como los drogadictos callejeros, medio ido. Pero muy enojado. Enojado contra el mundo, contra el universo.

Conozco gente que vive feliz casi todo el tiempo, por las razones que sean. Conozco gente que esta feliz la mitad de sus vidas y conozco gente que vive feliz durante buenos ratos, así el resto del tiempo se la pasen enojados o amargados.

¿Que carajos estoy pagando que la felicidad me llega por lapsos de no mas de un par de horas cada varios años?

Por lo menos no me desmorone así cuando estaba allá. Habría sido el fin de todo. Jamas habría tenido otra oportunidad. Nunca. Aunque sabía que realmente nunca tendría una oportunidad. Jamás. Pero uno de los efectos secundarios de esta “droga” es creer que si puede pasar. Ese es, creo, el efecto mas cruel.

El cielo seguía cayéndose cuando junté fuerzas para levantarme. Mis manos estuvieron apretadas tanto tiempo por el coraje que sentía por mi mala suerte, que temblaban cuando me subí al autobús. La gente me veía al pasar y todos se hacían a un lado. Quien sabe que pensarían al verme. Ni siquiera se porque me importa el que pensarían al verme. Definitivamente mi mente no esta del todo bien. Al menos no en situaciones como estas, en las que procuro evitar caer.

El autobús arrancó. Regresaba poco a poco a la realidad. Ahora solo tenia que volver a fingir que todo en mi mundo seguía normal. Con suerte podría convencerme a mi mismo de que todo volvía a la normalidad. Con suerte.

Ja, ja, ja. Suerte…

* * * * * * * * * *
Basado en hechos reales

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One Comment on “realidad”

  1. Dinora Says:

    Mhm…. La curiosidá me devora.. :P

    Y acuérdese que solo los locos (o los tontos) creen que son y serán felices pa’ siempre…


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